Lo que la noche acoge, mientras el mundo gira. Lo que la oscuridad encierra, mientras duerme la tierra. Errantes pasos mueven, fantasmales momentos, de las almas que oscilan solitarias en un péndulo.
Gravitan los silencios, paren los vientres tiernos. En un rincón del alma se despojan los cuerpos. En algún lugar impreciso, amantes de momentos, desgranan de sus almas escondidos secretos.
Hay una queja muda, hay una chica sola. Más allá de la sierra, alguien canta y devora, pasiones que almacenan en solitarias horas. Se revuelcan los cuerpos donde el amor aflora.
Ciego de amor el bohemio respira pesado aire, el alcohol evapora en cada bocanada. Cargando su mochila de tormentosos mundos, habita estacionario en dársenas de dolor.
Sale al rescate un ángel del incierto paraje. Es su equipaje el enjambre de redes del amor. Abre sus alas y al solitario arropa. Momentos celestiales expelen en la noche.
Descansa el caminante, el ángel lo encamina. Es su aureola de estrellas, la luz que lo ilumina.
Vi el azul en flor en mi mente se espejaba y en el virtual asombro de una mirada, su corola abrió.
Vi el espacio abrirse cual semilla dehiscente y alzar ante mis ojos el marco de una ventana
Vi el cielo mirando hacia adentro, husmeando tu presencia serena y feliz impertérrito azul silencio hizo vereda y ruta.
Vi entonces mis pies, en la cornisa caminando hacia ti hacia tu azulada imagen sin caer en el vacío..
Vi tu sonrisa moviendo pétalos congelado quedaste y desperté contigo con la aguja del sentimiento azul, porque tú eres ese color que hace grietas en mis sueños y me inunda...como el sonido trovador del oído.
Onírico del azul eres, en la emoción lugar común que nos canta más allá de la dimensión material